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SÁB, 19 SEPT 2026
Economía

La morosidad de los créditos a las familias trepó al 12,9% en julio y tocó un récord en más de veinte años

El indicador difundido por el BCRA superó el doble del registro de julio del año pasado, mientras las empresas se mantienen en 3,6% y la probabilidad estimada de incumplimiento muestra una leve mejora.

RS
Roberto SchneiderCampo y agroindustria · 18 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

El Informe de Bancos que publica el Banco Central de la República Argentina (BCRA) arrojó, en su edición correspondiente a julio, un dato que reordena la conversación sobre el endeudamiento de los hogares: la proporción de préstamos a familias con dificultades de pago alcanzó el 12,9%, el nivel más elevado en más de dos décadas. La cifra superó por 0,1 puntos porcentuales a la de junio y más que duplicó el 5,6% registrado un año antes, lo que confirma una tendencia ascendente que se sostiene mes a mes en la lectura del regulador monetario.

El contraste con el sector empresario resulta elocuente. Mientras la morosidad de los hogares se ubica en el 12,9%, la de las empresas se mantiene en 3,6%, y para el conjunto del sector privado el indicador consolida un 7,7%. La fotografía, según la lectura del propio informe, describe qué porción de la cartera de créditos presenta problemas de pago, sin que ello signifique que esa misma proporción de familias esté endeudada ni que la totalidad de los hogares registre atrasos.

Una suba explicada por dos movimientos simultáneos

El BCRA describió la mecánica que empujó al indicador hacia arriba. Por un lado, la mora creció en términos reales; por el otro, el financiamiento total perdió volumen también en términos reales, lo que hizo que los préstamos con dificultades ganaran peso relativo dentro del conjunto. A esa combinación se sumó, como dato complementario, una desaceleración del propio incremento de la cartera irregular.

En paralelo, otro indicador del informe ofreció una señal de sentido contrario. La probabilidad estimada de incumplimiento de las familias retrocedió 0,5 puntos porcentuales y se ubicó en 3,9%. Esta medición, que estima la posibilidad de que los deudores dejen de cumplir con sus obligaciones, funciona como complemento del dato de morosidad y permite matizar la lectura estrictamente coyuntural.

El informe también describió el comportamiento de las previsiones que mantienen los bancos para cubrir eventuales pérdidas. En julio esas reservas equivalían al 87,6% de la cartera irregular, 0,8 puntos porcentuales por encima de junio, y representaban el 6,7% cuando se las mide sobre el total de préstamos al sector privado. Se trata de un nivel de cobertura elevado, que el regulador suele leer como señal de respaldo frente a un escenario de mora creciente.

Un mapa con dos lecturas que conviven

El cuadro que dejó julio, en definitiva, combina un deterioro del indicador más visible —la mora familiar, en su máximo en más de veinte años— con una mejora del indicador prospectivo —la probabilidad estimada de incumplimiento—. Para el BCRA, esa combinación resume una dinámica en la que la caída del financiamiento total en términos reales amplifica el peso relativo de los créditos atrasados, al mismo tiempo que las expectativas de pago a doce meses muestran una tenue recuperación. La próxima edición del informe, con los datos de agosto, permitirá observar si la tendencia ascendente de la morosidad se consolida o si el nuevo descenso en la probabilidad estimada se traduce, en los próximos meses, en una moderación del indicador que hoy concentra la atención.

RS
Roberto SchneiderCampo y agroindustria

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