Voz Diario  Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.550,00 -0,32%Dólar MEP $1.540,10 +0,35%Riesgo país 524 pb +1,75%
SÁB, 19 SEPT 2026
Turismo

Diez mesas, cuatro paredes y un pueblo entero: Azcuénaga, el secreto que todavía guarda la provincia

A 100 kilómetros de Buenos Aires, un pueblo de 350 habitantes se sube al mapa con una ruta gastronómica que pide reserva y construcciones que siguen contando su historia desde hace más de un siglo.

MS
Martín SalinasDeportes · 19 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

A veces los pueblos chicos guardan las mejores mesas. Azcuénaga, con apenas 350 habitantes y situé a cien kilómetros al noroeste de Buenos Aires, armó en los últimos años una ruta gastronómica que ya reúne diez restaurantes y varias opciones para pasar la noche. La mayoría abre los fines de semana y, créanme, los domingos no se improvisa: hay que reservar.

La oferta es tan variada como curiosa. Está Almacén C&T, que sirve carnes y picadas en la antigua Casa Terren, una construcción de 1912 que la familia Coarasa recuperó como si fuera reliquia familiar — y lo es. La Porteña cocina pastas y osobuco con risotto de calabaza, un golazo para el invierno. Lo de Grace se mueve entre la parrilla y la pasta libre, en un edificio rodeado de campo que parece sacado de una postal.

Una mesa francesa en medio de la pampa

Lo que nadie espera encontrarse en un pueblo de 350 almas es un restaurante galo. Pero Le Four, con Vanesa Plaza en los fogones, mantiene una propuesta firme: cordero con ciruelas que invita a quedarse callado y repetir. La oferta se completa con Cucina de Santo — pastas y mariscos —, La Posta, Silvestre y el buffet del Club Recreativo Apolo, donde Marcelo Santander y Marcela Ronco sacan a la mesa ravioles caseros y milanesas con la lógica de cualquier club de pueblo: abundante y sin vueltas.

Dónde dormir, dónde comer, dónde perderse

  • La Piamonte: habitaciones en el edificio de la Fonda de Sforzini, de 1903, frente a la vieja estación.
  • La Magnolia: una casona rural para los que buscan silencio y amaneceres con horizonte.
  • Rancho Aparte: cabañas con pileta, ideales para escapadas en pareja o en familia.
  • El Nido y Los Vagones de Areco: otras dos opciones, estas últimas algo más alejadas del centro.
  • La Moderna: la panadería fundada en 1917, donde Laura González y sus hijas cocinan galleta de campo en horno a leña, parada obligada.
  • Capilla Nuestra Señora del Rosario: inaugurada en 1907 y abierta por Ramona Lescano los fines de semana.

Después de comer, lo que pide el cuerpo es caminar. Bastan unas pocas manzanas para pasar del casco viejo al campo abierto, donde por los caminos rurales circulan bicicletas y motos — ojo con el barro después de las lluvias — y aparecen liebres, vizcachas y lechuzas como si el tiempo se hubiera quedado quieto.

“Durante la semana se puede comer en el buffet del Club Recreativo Apolo, donde los ravioles y las milanesas siguen siendo una fija.”Guía de Azcuénaga

La jugada del pueblo fue clara: ordenar la oferta, jerarquizar las construcciones centenarias y obligar al visitante a reservar — y a quedarse a dormir. Para organizar una escapada, el orden es simple: llamar primero, llegar después. La combinación de almuerzo, caminata y alojamiento permite tanto una visita express como un fin de semana entero. Yo, si me dan a elegir, me quedo. Aunque sea en una de las cabañas de Rancho Aparte, con la pileta esperando y la promesa de volver el domingo al buffet del club para cerrar la escapada con ravioles y milanesa con pommes frites.

MS

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo