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MIÉ, 30 SEPT 2026
Vida

Cuando la falta de aire no es solo cuestión de edad: la fibrosis pulmonar y el desafío de llegar a tiempo

Especialistas alertan que el diagnóstico puede demorar hasta dos años y subrayan la importancia de no subestimar síntomas como la tos seca persistente o la dificultad creciente para respirar. Además, remarcan que ciertas enfermedades autoinmunes comprometen los pulmones sin dar señales claras.

CW
Carolina WehbeSociedad · · lectura 4 min
Cuando la falta de aire no es solo cuestión de edad: la fibrosis pulmonar y el desafío de llegar a tiempo

Llegué al consultorio de Juan Ignacio Enghelmayer, neumonólogo del Hospital de Clínicas, en una mañana cualquiera de la Ciudad de Buenos Aires, y lo encontré revisando una tomografía de alta resolución en su pantalla. Habló despacio, casi como si quisiera dejar en claro que cada palabra suya tenía un peso enorme: la fibrosis pulmonar, esa enfermedad que va dejando cicatrices irreversibles en los pulmones, sigue siendo una de las grandes enemigas silenciosas del consultorio. Lo que más le preocupa, me dijo, es que muchos pacientes llegan tarde, cuando ya pasó demasiado tiempo desde los primeros síntomas.

Enghelmayer, especializado en enfermedades pulmonares intersticiales, insistió en algo que parece obvio pero que en la práctica se olvida seguido: perder la capacidad de hacer esfuerzos no es una consecuencia automática del paso de los años. Aunque la fibrosis pulmonar aparece con más frecuencia después de los 60, la edad no vuelve normal a la falta de aire. Lo que sí es clave, agregó, es prestar atención a dos señales que no deberían pasar por alto: una tos seca que se instala sin explicación y una dificultad creciente para respirar en actividades que antes se hacían sin problema.

Cuándo la consulta no puede esperar

El neumonólogo fue categórico al marcar la línea entre lo urgente y lo que puede esperar. Si la falta de aire se intensifica en pocos días o aparece ante esfuerzos mínimos, la consulta debe ser inmediata. No es un tema para postergar ni para esperar a ver si se pasa solo. En esos casos, el cuerpo está avisando que algo cambió rápido y que hay que ir a chequearlo antes de que la situación se complique.

La fibrosis produce cicatrices permanentes en el tejido pulmonar y eso termina dificultando la oxigenación de la sangre. Las causas pueden ser varias: enfermedades autoinmunes, partículas inhaladas en el ambiente laboral o el consumo de ciertos medicamentos. Cuando después de los estudios no se identifica un origen claro, se la llama idiopática. Precisamente por eso, diferenciar las posibles causas es tan importante: no es lo mismo un cuadro vinculado a una exposición laboral que uno asociado a una patología reumática, y el tratamiento cambia según el caso.

El sonido del velcro y otros indicios

Para orientar el diagnóstico, el profesional revisa los antecedentes clínicos, las posibles exposiciones a sustancias y los resultados de los estudios respiratorios. La tomografía de alta resolución se convirtió en una aliada central porque permite observar cambios en el tejido pulmonar que antes pasaban desapercibidos. Y hay un detalle que me llamó la atención: en la auscultación, con el estetoscopio, pueden detectarse ruidos similares al sonido del velcro cuando se despega, un indicio que solo el médico entrenado sabe reconocer y que puede abrir la puerta a estudios más profundos.

“Aunque estas enfermedades son más frecuentes después de los 60 años, la edad no vuelve normal la falta de aire.”Juan Ignacio Enghelmayer, neumonólogo del Hospital de Clínicas

Cuando el compromiso pulmonar no avisa

La advertencia más impactante de la jornada me la dio Fabiana Montoya, jefa de Reumatología del Hospital Ramos Mejía. Ella me explicó que, en personas con enfermedades autoinmunes, el compromiso pulmonar puede aparecer sin dar síntomas respiratorios que den una señal clara. En el caso de la esclerosis sistémica, la evaluación pulmonar debe hacerse desde el mismo momento del diagnóstico, sin esperar a que algo se sienta. En artritis reumatoidea, en cambio, la búsqueda se concentra en pacientes con factores de riesgo específicos.

Montoya me compartió un dato que me dejó pensando: en una cohorte argentina en la que participó, el 35% de los pacientes con enfermedad pulmonar intersticial asociada a autoinmunidad no presentaba síntomas respiratorios. Y dentro de ese grupo, el 40% tenía una afectación extensa en la tomografía. Es decir, cuatro de cada diez personas que no sentían nada tenían los pulmones comprometidos de manera seria. Por eso, los controles no pueden depender únicamente de si aparece tos o falta de aire: la indicación médica, en muchos casos, ya está puesta sobre la mesa antes de que el cuerpo mande una señal.

El dato que preocupa

Desde el Hospital de Clínicas insisten en que el diagnóstico de fibrosis pulmonar puede demorarse hasta dos años. Son meses en los que la enfermedad avanza mientras los pacientes atribuyen sus malestares al cansancio, al estrés o, simplemente, a la edad. Salí del consultorio repitiéndome lo que escuché varias veces durante la charla: la falta de aire no es una cuestión que se tolera en silencio. Y cuando viene acompañada de tos seca persistente, el cuerpo está hablando. Solo falta que alguien lo escuche a tiempo.

CW

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