Burlando se colocó un chip hormonal y dice que tiene la cabeza de un pibe de 17: yo le creo, aunque con reservas
El abogado contó en televisión que lleva tres años con un dispositivo implantado que, según describió, le regula las hormonas y le da energía para jornadas maratónicas. Repaso de qué es el tratamiento, qué dijo Burlando y por qué los especialistas piden cautela.
Hay gente que a los 60 decide hacer un viaje en moto por la Ruta 40, y hay gente que se hace poner un chip debajo de la piel para sentirse un pibe de 17. Fernando Burlando, fiel a su estilo, eligió la segunda. Tres años después de pasar por el quirófano, el abogado Penal que todos los argentinos tenemos incorporado al menú de noticias por casos judiciales varios, decidió contar el asunto en una entrevista televisiva y, claro, terminó hablando de sí mismo como si fuera un aviso de suplemento deportivo: energía a tope, cabeza despejada y capacidad de estudio de madrugada, como cuando uno rendía finales en la facultad sin dormir.
Lo concreto es este: Burlando dijo que desde hace tres años tiene un chip hormonal implantado. El dispositivo, según sus palabras, se encarga de "regularizar y ordenar a nivel hormonal todo". El alcance que él le dio, eso sí, va bastante más lejos de lo que uno imagina cuando escucha la palabra hormonas. No estamos hablando sólo de la libido o del ánimo: habló de prevención de enfermedades degenerativas, de Parkinson, de Alzheimer, de llegar a la vejez "con la mayor plenitud posible". Vamos, un panorama ambicioso.
La frase que se llevó todo el peso
“Tengo la cabeza no como un chico de 30, sino como un chico de 17 años. A todo.”Fernando Burlando
Lo dijo con esa convicción de quien ya convenció a media audiencia antes de terminar la frase. Y cuando le preguntaron a qué se refería con "a todo", la respuesta fue la misma: "a todo". Me imagino la cara del entrevistador, que es la misma cara que puse yo leyendo la nota. Es de esas declaraciones que uno no sabe si admirar o traduzcirlas al castellano adulto: energía, concentración, impulso sexual, ganas de comerse el mundo. O, para ser honestos, la misma sensación que tiene un señor de 50 después de dos cafés bien cargados y una buena noche de sueño, pero con un chip de fondo.
De qué se trata, según él
El abogado enmarcó la movida dentro de lo que llamó "la nueva medicina". Y aquí viene el tramo donde uno tiene que separar la experiencia personal del marketing del consultorio. Burlando describió el chip como algo que va más allá del equilibrio hormonal: lo presentó como una herramienta de prevención. Mencionó el caso de personas con predisposición genética a enfermedades como el Parkinson y aseguró que el tratamiento, combinado con lo que él llamó "productos naturales", sirve para "demorar y retardar" la aparición de los síntomas. Es una promesa fuerte, de las que tientan. También es una promesa que excede lo que cualquier estudio serio puede avalar con un chip de venta en consultorios privados, así que vale tomarla con pinzas.
Para mostrar los efectos en su rutina, usó un ejemplo bien terrenal: terminó de alegar en el juicio por la sucesión de Maradona a las nueve de la noche, a las once todavía estaba leyendo material para el día siguiente y a la mañana temprano ya estaba entrenando. Una jornada que, siendo honestos, sería agotadora para cualquiera, con chip o sin chip.
Quién puede usarlo, según Burlando
- Está recomendado tanto para hombres como para mujeres.
- Antes de colocarlo hay que hacer estudios y controles previos.
- El propio Burlando lo resumió con dos palabras: "funciona, es bárbaro".
- Su familia está al tanto: sus hijas y su madre conocen el tratamiento.
Hay un detalle simpático que cierra el círculo. En 2019, su entonces pareja Barby Franco había bromeado en una radio con la idea de ponerle a él un chip sexual: "ya que él me puso un chip a mí, yo le voy a poner un chip sexual, ya que tiene tanto trabajo", dijo en su momento. La ironía, claro, es que Burlando no necesitaba esperar a que ella se lo pusiera: se lo puso solo, en silencio, y esperó tres años para contarlo en cámara. Esta vez, consultado sobre si Franco tenía un chip colocado, el abogado declinó responder. Dijo que no podía referirse al tema por razones contractuales. Misterio cerrado, por ahora.
Mi lectura
Recomiendo escuchar la entrevista entera antes de opinar, porque el tono de Burlando es tan persuasivo que uno sale convencido de ir a pedir turno al día siguiente. Pero también vale la pena recordar algo básico: lo que a un señor de 50 le cambia la vida puede no ser universal, y muchas veces el marketing de la medicina del bienestar le vende a uno la fantasía de los 25 con tarjeta de crédito. Si a uno le interesa, lo correcto es consultar con un endocrinólogo de confianza, mirar la evidencia disponible y no comprar paquetes mágicos. Pero si después de leer todo esto igual le dan ganas de sentirse un pibe de 17, vaya a saber: cada uno sabe dónde tiene la cabeza.
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