Se Ve, firma detrás de Clara Barceló, se presentó en concurso preventivo con pasivos de $474 millones
La empresa atribuye la crisis a la caída del consumo y a costos de reposición que no pudo trasladar a precios. Más de $300 millones corresponden a deuda bancaria.
La sociedad Se Ve, propietaria de la marca de calzado Clara Barceló, solicitó el concurso preventivo ante el Juzgado Nacional Comercial N° 24. El pasivo total asciende a $474 millones, y más de $300 millones corresponden a deuda con entidades bancarias. El expediente quedó a cargo del juez Guillermo Pesaresi y fue encuadrado como pequeño concurso, por tener la empresa menos de 20 empleados y un número acotado de acreedores.
Del pequeño taller a la expansión comercial
La marca nació en 2010, cuando su fundadora, diseñadora de indumentaria graduada en la UBA, lanzó una primera colección de doce pares de sandalias de cuero. La buena recepción del mercado impulsó un crecimiento rápido: de 250 pares en la temporada siguiente se pasó a 2.500, se sumaron carteras y accesorios, y se abrieron locales propios y franquicias en varias provincias y en Chile. En su etapa de mayor expansión, la marca tuvo presencia en los shoppings de Punto Tigre, Yerba Buena, en Tucumán, y Rosario. Hoy conserva solo dos locales propios, en San Isidro y en Recoleta.
Un deterioro que se extendió durante 2024 y 2025
Según la presentación judicial, las ventas del ejercicio cerrado el 31 de agosto de 2025 alcanzaron $1.298 millones, un 19% más que el período anterior. Sin embargo, el costo de la mercadería vendida creció un 43%, al pasar de $514 millones a $735 millones. Esa diferencia redujo el margen bruto del 52,8% al 43,4%.
A la vez, la menor rotación de productos generó una acumulación de inventario. El valor contable del stock subió de $57 millones a $265 millones, capital inmovilizado que la compañía no logró convertir en liquidez. El ejercicio cerró con un resultado negativo de $27 millones, el segundo consecutivo en ese rango.
Financiamiento bancario y cesación de pagos
Para sostener el pago de sueldos y la operación cotidiana, la empresa recurrió a financiamiento bancario. La deuda principal, superior a $300 millones, quedó concentrada en el banco Santander. La imposibilidad de afrontar la cuota de enero de 2026 marcó el inicio formal de la cesación de pagos, según surge de la presentación.
La compañía sostuvo que mantuvo su operatoria con el propósito de preservar las fuentes de trabajo y cumplir con sus compromisos esenciales, utilizando la totalidad de los recursos financieros disponibles y el crédito obtenido.
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