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LUN, 21 SEPT 2026
Vida

Mujeres y corazón: las señales que muchas veces se confunden con otra cosa

Una cardióloga británica advirtió que el dolor en el pecho no es la única alerta. Las molestias en brazos, mandíbula o espalda, una indigestión a deshora o un cansancio que aparece siempre al hacer esfuerzo pueden tener un origen cardíaco y merecer una consulta, sobre todo después de la menopausia.

CW
Carolina WehbeSociedad · 21 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Me acuerdo de la primera vez que una paciente me describió un dolor en la mandíbula mientras subía las escaleras del consultorio. Había pasado meses tratándola con protectores gástricos hasta que un electrocardiograma mostró lo que realmente pasaba. Esa escena vuelve cada vez que leo sobre la forma en que el corazón avisa sin gritar y, sobre todo, cómo esos avisos se disimulan en las mujeres y se confunden con estrés, con la menopausia, con una mala noche. La nota que tengo en la mano vuelve a poner el tema sobre la mesa con palabras de la cardióloga Shrilla Banerjee, consultora del Hospital London Bridge, y vale la pena recorrerla punto por punto.

La especialista británica suele decir, y por eso la cito, que las mujeres tienden a subestimar las señales cardíacas porque las atribuyen al ritmo de vida o a los cambios hormonales. Lo cierto es que el corazón puede doler fuera del pecho y, cuando el músculo no recibe suficiente oxígeno, las señales viajan por la médula espinal hacia zonas que comparten conexiones con otras partes del cuerpo. Por eso el malestar aparece en la mandíbula, el cuello, los hombros, la espalda o uno o ambos brazos, aunque no haya una presión típica en el centro del tórax.

El patrón que hay que mirar

Banerjee, de 52 años, insistió en un punto que parece simple y no lo es: lo importante no es solo qué se siente, sino cuándo se siente. Si una molestia se repite una y otra vez durante el esfuerzo físico, ya sea subir escaleras, cargar bolsas o tender la cama, y no aparece una explicación lógica, el cuerpo está hablando. La repetición, más que la intensidad, es la pista.

  • Molestias en brazos, mandíbula, cuello, hombros o espalda que aparecen con el esfuerzo.
  • Agotamiento intenso o falta de aire al hacer actividades cotidianas.
  • Acidez o indigestión que surge sin relación con las comidas, incluso de madrugada.
  • Sudores fríos, náuseas, mareos o sensación de pánico combinados con dolor en el pecho.
  • Dolor que se siente como pinchazos o pellizcos y no como una presión clásica.
“Cuando el corazón recibe menos oxígeno del necesario, transmite señales dolorosas a la médula espinal. Como esas vías comparten conexiones con otras regiones del cuerpo, el cerebro puede registrar la molestia en un hombro o un brazo.”Shrilla Banerjee, cardióloga consultora del Hospital London Bridge

La digestión que esconde otra cosa

La cardióloga recordó el caso de una paciente con eructos repetidos y malestar digestivo que terminó en la colocación de stents por una enfermedad coronaria seria, diagnosticada con un angiograma. La recomendación concreta es prestar atención a la acidez que aparece a horarios raros, como durante la madrugada, sobre todo si se suma a otros de los síntomas mencionados. En esos casos, la consulta no puede esperar.

Después de la menopausia, los controles no negociables

Banerjee fue clara al señalar que, con la caída de estrógenos, el riesgo cardiovascular sube: cambian la presión arterial, el colesterol y se acumula grasa abdominal. A eso se le suma que varias señales se cruzan con las de la menopausia, lo que retrasa la consulta. Por eso la especialista insistió en sostener controles periódicos de presión y colesterol una vez pasada esa etapa, como una manera de no dejar pasar nada a tiempo.

Vuelvo a la escena del principio, a esa mujer en la escalera y a la idea de que el corazón no siempre avisa en el lugar que uno espera. Si algo se repite al hacer fuerza, si aparece de madrugada, si duele en un brazo o en la mandíbula y nada lo explica, la conversación con un profesional no puede quedar para mañana. Prestar atención a las molestias, su repetición y las actividades que las desencadenan es, según la especialista que recorre estas líneas, el punto de partida para cuidarse a tiempo.

CW

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