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SÁB, 19 SEPT 2026
Entretenimiento

Control Resonant cambia el manual: Dylan se carga el rifle al hombro y va a los puños

El nuevo juego de Remedy corre a Jesse del centro de la escena y le entrega el protagonismo a su hermano, que recorre una Nueva York deformada con un arma que muta y mucho, mucho combate cuerpo a cuerpo.

GP
Gwen PritchardCultura y espectáculos · 18 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Siete años después de que Jesse Faden desapareciera, su hermano Dylan se hartó de esperarla sentado. Entonces agarró un arma que cambia de forma según el humor del jugador, se calzó la campera del Servicio Federal de Control y salió a buscarla por una Nueva York que ya no se parece en nada a la que conocemos. Esa es, en una frase, la propuesta de Control Resonant, la nueva entrega de Remedy, el estudio finlandés que en 2019 nos había presentado el original. Acá el center of the universe deja de ser Jesse y pasa a ser Dylan, un personaje atravesado por los experimentos que le hicieron de chico y por las preguntas que arrastra desde entonces.

El arma que se transforma sola, como por arte de magia

El protagonista empuña un artefacto llamado Aberrant, que adopta la forma de espada, guadaña, martillo o taladro según el tipo de golpe que ejecutemos. No hay que andar eligiendo variantes en un menú ni cargando cuatro objetos distintos en la mochila: la morfología aparece y desaparece al ritmo de los ataques ligeros, los pesados y los cierres de combo. Es una idea elegante, porque te ahorra pantallas de inventario y te obliga a aprenderte los tiempos de cada transformación para no quedar a mitad de camino con la espada cuando lo que necesitabas era el martillo.

Y las mejoras no se quedan atrás: hay un sistema de progresión que permite ajustar esas formas a distintos estilos de juego. Si sos de los que prefieren entrar y salir rápido, vas a una configuración. Si te gusta plantarte y desarmar al rival a golpes pesados, hay otra. La promesa es que cada quien arme su propio Dylan a piacere.

  • Aberrant: espada, guadaña, martillo y taladro, sin cambiar de objeto.
  • Cada forma responde a un tipo de golpe: ligero, pesado o cierre de combo.
  • Las mejoras del arma se ajustan a distintos estilos de combate.
  • Habilidades especiales como Ignite, que prende fuego a las armas enemigas.

El sistema de combate: golpes que curan y poderes que se recargan

Acá viene el cambio fuerte respecto del juego de 2019. Remedy corrió a Dylan del Rifle de Servicio y lo metió de lleno en el cuerpo a cuerpo. Atacar de cerca no es un capricho estético: cada golpe recarga la energía que alimenta las habilidades especiales, y los enemigos derrotados dejan curaciones en el piso. Es el viejo truco del metroidvania mezclado con el loop de un souls-like, todo pasado por el filtro narrativo de Control. Si te quedás lejos, te quedás sin recursos. Si te acercás, sobrevivís.

Y no todo es dar y dar: los enemigos más grandes generan criaturas más chicas de forma continua, así que decidir a quién bajarle primero es parte del trabajo. No es lo mismo entrar a lo loco contra el gordo que te spawnea tres moscas por segundo que enfocarse primero en las moscas y dejar al gordo para el final. La planificación existe, aunque no parezca.

Moverse como si el aire fuera de goma

La movilidad es otra de las claves de esta entrega. Dylan puede esquivar, impulsarse en el aire, flotar unos segundos y atacar desde arriba. También está la posibilidad de cancelar una animación de golpe para esquivar y volver a la combinación, siempre y cuando no te peguen en el medio. Es un esquema pensado para que el combate se sienta fluido, casi como un dance entre el personaje y los enemigos, con tiempos que premian la lectura rápida.

Todo esto se apoya en un crecimiento de personaje que combina tres capas: árboles de habilidades, mejoras del Aberrant y aumentos opcionales de salud y energía. Las misiones principales y las actividades secundarias suman puntos de estatus que permiten explorar cada zona con distintos niveles de poder. En otras palabras: si te gusta perderte y hacer todo, vas a llegar al final con un Dylan hecho una mole.

La historia: Dylan, Jesse y una Nueva York de otro lado

El motor narrativo sigue siendo lo mejor que sabe hacer Remedy. Dylan busca a Jesse después de siete años de ausencia, y la búsqueda lo lleva a una Nueva York deformada, aislada entre dimensiones, luego de que el Hiss escapara de la Casa Inmemorial y se esparciera por la ciudad. Dylan, además, carga con su pasado como sujeto de experimentos de la Oficina Federal de Control: le cuesta manejar sus poderes, acepta colaborar con el organismo y, de paso, va soltando información sobre los fenómenos paranormales que sostienen este universo. Quien haya jugado al primer Control se va a sentir como en casa; quien entre de cero por acá, va a necesitar un breve repaso para no perderse.

Mi recomendación, sin vueltas: si te gustó el primer Control, este Resonant te va a encontrar bien parado. Si nunca tocaste la saga, el mejor consejo es empezar por el original antes que por este, porque la trama se apoya en lo que ya pasó. Y si lo que buscás es combate cercano con movilidad aérea, sistema de transformación de armas y exploración de mundo abierto, esta es tu próxima obsesión. Remedy, como siempre, entregando una de cal y otra de arena, pero con un pie firme en el escenario.

GP
Gwen PritchardCultura y espectáculos

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