Ahorro juvenil bifurcado: mientras un tercio de los jóvenes acumula deudas, casi nueve mil menores ya operan en el mercado de capitales
La normativa de la Comisión Nacional de Valores que habilita a adolescentes de entre 13 y 17 años a invertir con autorización parental abrió una grieta generacional: conviven cuentas activas en cedears y acciones tecnológicas con niveles de incumplimiento que superan el 30% en las deudas, según Equifax. Especialistas advierten sobre la necesidad de reforzar la educación financiera desde el aula.
El escenario económico-financiero de la juventud argentina exhibe, hacia fines de octubre de 2025, una marcada bifurcación que los especialistas consultados atribuyen a disparidades profundas en el acceso a información y a herramientas de educación financiera. Por un lado, casi nueve mil cuentas de inversión abiertas por menores de edad bajo la normativa de la Comisión Nacional de Valores confirman una irrupción silenciosa de adolescentes en el mercado de capitales; por el otro, más de tres de cada diez jóvenes registran incumplimientos en sus compromisos de pago, una proporción que revela un déficit estructural en el manejo del dinero corriente.
Un mercado incipiente con perfil conservador
Desde 2024, la Comisión Nacional de Valores habilitó a los agentes del mercado a habilitar subcuentas para menores de entre 13 y 17 años, siempre con la firma del representante legal, y la titularidad se transfiere automáticamente al cumplir los 18 años. La normativa permite operar bonos, acciones, certificados de depósito argentinos —los conocidos como cedears—, fondos cotizados en bolsa y fondos comunes de inversión. Dos plataformas que lanzaron productos específicos para ese segmento reportan en conjunto alrededor de nueve mil cuentas abiertas: en una de ellas, el 67% de las cuentas se mantiene activa, mientras que en la restante uno de cada dos titulares realizó al menos una operación durante el último trimestre. La edad promedio de los inversores activos se ubica en torno a los 16 años.
- El instrumento más demandado por los menores es el certificado de depósito que replica al fondo cotizado SPY, que sigue al índice S&P 500 de Wall Street.
- En segundo término aparecen acciones de empresas tecnológicas internacionales como Amazon, Apple, Nvidia, Google y Microsoft, además de la argentina MercadoLibre.
- Entre los papeles locales, la compañía YPF lidera el ranking de preferencias, seguida por Pampa Energía y por Bolsas y Mercados Argentinos.
“El hecho de que su inversión principal sea el SPY nos indica que no están buscando la ganancia mágica, sino que entienden el concepto de diversificación y apuestan al ahorro de mediano y largo plazo”Lorena Malatesta, vicepresidenta de Marketing en IOL Inversiones
La lectura de los operadores coincide en describir un perfil inversor poco especulativo y marcadamente diversificado, lo que distanciaría a esta camada de inversores de las apuestas de corto plazo que suelen asociarse con el imaginario colectivo del trading adolescente. Los datos disponibles no permiten, sin embargo, cuantificar el volumen total operado ni el monto promedio por cuenta, una limitación que los propios agentes del mercado reconocen al describir la primera etapa del producto.
La otra cara: incumplimiento y deudas postergadas
La contracara de esa irrupción bursátil se observa en los registros de comportamiento crediticio. De acuerdo con datos de Junior Achievement Argentina, cuatro de cada diez jóvenes argentinos no manejan conceptos elementales como presupuesto, ahorro o crédito. El relevamiento de Equifax complementa el cuadro: los nacidos entre 1995 y 2009, la llamada generación Z, exhiben un 68,8% de cumplimiento en el pago de deudas, lo que implica que más del 30% no cancela sus compromisos en tiempo y forma. Los incumplimientos no responden, según el análisis de la consultora, a montos elevados, sino a deudas pequeñas que quedan en el olvido o se postergan y que, sin embargo, deterioran el historial crediticio de los involucrados.
Paula Spitaleri, responsable de Balanz Academy, resumió el objetivo pedagógico que persiguen las plataformas al ofrecer cuentas a menores con la firma de un adulto: que los jóvenes lleguen a la edad de acceder al crédito con herramientas incorporadas para decidir. La especialista advirtió, además, que el desafío pendiente consiste en que esa formación no quede restringida a quienes tienen acceso a plataformas digitales, sino que se extienda al sistema educativo formal, donde la materia pendiente continúa siendo la alfabetización financiera básica. La coexistencia de miles de cuentas adolescentes activas con un tercio de la población joven en situación de morosidad sugiere que el mercado puede ser una puerta de entrada, pero no sustituye la política pública de educación financiera que el país todavía no termina de consolidar.
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